
Me contaron que te vieron acostado
cerca de la cuneta.
Tenías la barba larga y el cuerpo
tapado con algunos diarios.
Me dijeron que sonreíste
cuando V te miró
y se dijo para sus adentros
¿No es éste Cabro Gamarra?
Juntabas unas monedas para
ir al ciber café de la esquina,
postear en blade brunner
y traspasar a la red tus escritos
garrapateados en hojas de diario
No lo entendí al comienzo
pero cuando te miré en cuatro patas
enfrentando a un pequeño conejo
blanco, indefenso y perdido
supe que eras tu Cabro.
Ahora te cierro los ojos
el conejo te ha destrozado el cuello
y se ha comido tu lengua. No queda
mucho de tu cuerpo, V se preguntará
en que lugar te metiste
y ya nadie volverá a mirar al vagabundo.
A ese que decían Gamarra.
