martes, 29 de enero de 2008

Identidad suspendida, de Sergio Alejandro Amira

Ilustración de Ángela González

(¡Es un deber de todo ñoño comprarlo! Jorge Baradit)


El narrador protagonista, cuyo nombre no se revela durante la primera parte del viaje, trabaja para una misteriosa Compañía de la cual no se sabe ni su origen ni sus fines concretos. La acción transcurre en un Chile anacrónico, donde hechos como el bombardeo a la Moneda, el atentado contra Pinochet en el Cajón del Maipo o la organización de grupos terroristas de izquierda, son atravesados por una lógica perversa, un desrazonamiento que siempre pretende revisar los hechos, y tratar de señalarnos que algo más allá de lo que vimos en la prensa o en la televisión sucedió.

¿Quién es el protagonista de la novela? ¿Qué hace junto a un tal Gabriel, del cual no sabe muchas cosas ni tampoco entiende qué hace a su lado? Uno de los ejes más obvios y seguramente más comentados, es la entropía y el desorden temporal de la novela, como además las dudas entre lo que es la realidad y lo que no. Basta con leer el mito de la caverna de Platón o ver Matrix para trabajar o analizar este aspecto.

Yo, por mi parte, prefiero abordar lo menos obvio, que es la constante indeterminación del protagonista ante los hechos que van sucediendo. Gabriel, su compañero de trabajo, aniquila de manera violenta a las víctimas, cumpliendo de manera poco ortodoxa todas las órdenes que emanan, o aparentemente emanan, de la Compañía, siempre amenazante e imponente. El protagonista, que cumple sin saber el mismo bien por qué (una situación muy kafkiana, como el edicto imperial de la construcción de la Muralla China) trata de minimizar el dolor humano de los objetivos, y para ello evita la tortura y el dolor innecesario. Pero Gabriel, el perverso y despiadado ángel Gabriel, persiste en fracturar, quebrar, quemar, violar, despellejar y mutilar a sus víctimas. Un guatón Romo de la dictadura, una negra rata sin corazón, un androide o algo similar, intuye el protagonista, pues no puede explicar cómo tanta maldad puede albergar un ser humano.

Un tratado ético pero escondido con una estética ochentera, de dibujos animados, una novela realista menor para adolescentes que a su vez se solapa de novela fantástica. Un juego de espejos para despistar a los escritores serios de ciencia-ficción, y sobre todo a la seria crítica que no verá en este texto más que un pop vulgar y desechable; en todas estas cosas radica su fortaleza, revisa los mitos bíblicos y del Santo Grial, la historia de Chile y su extraña política exterior, las series animadas que vimos los que vivimos en los ochenta o nacieron en los setenta. Podríamos agregar, para finalizar, que las cuestiones éticas son sólo mostradas, señaladas, tarea fundamental del creador, que sólo debe encargarse de registrar y de sembrar las dudas en el lector. Una pieza sencilla pero con complejidades escondidas, que invitan al lector a que forme las suyas propias.
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Blog del autor: Sergio Alejandro Amira
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Bonus Track:

domingo, 27 de enero de 2008

La antología del perro rabioso



La grandeza del perro

Uno dice: me cargan los perros, siempre babean y andan dando lástima, una mierda de animales.

El otro responde: ¿ah sí? ¿Te han agarrado a palos una noche entera? ¿Te han apagado colillas de cigarros en el lomo? ¿Has dormido un mes a la intemperie?¿ Has tenido que comer porquerías de la basura?¿Has tenido que luchar a muerte contra una jauría de perros para quedarte con la hembra?¿Has conocido la sed brutal, los martillazos en el hocico? ¿Ah? Y después dicen que los pobres perritos dan lástima, me gustaría que vieras una pelea entre dos perros rabiosos, o luchando al lado de su amo, para protegerlo.

I

El perro canalla y lameculos/ el perro llorón/ se hace hombre/ Cuando se transforma en Lobo Estepario./ lo mismo ocurre en el desviado y perverso mundo/ de los hombres/ criaturas compasivas y dignas de compasión/cuando lloran a los lomos de una madre/o de una mujer.

El Lobo Estepario no llora, / aúlla, ladra, se rompe a cabezazos la testa contra la nieve/ contra los árboles salpicados de blanco/ en la soledad de sus tierras yermas.

II

Perro aullando tu luna mordiendo los rostros de los niños devorados/ la rabia se espuma en tu hocico hormigueado/ dos gatas te miran por la ventana/ y cierto poeta menor te subestima /la grandeza del perro, / la grandeza de la bestia que guarda en sus patas/ la furia del invierno y la dureza de la soldad miserable/ el perro lazarillo guiando los pasos de la sombra/ aúlla a la luna porque su perra lo dejó/ perro duro de lomo estepario.


III

El tigre real, el amo, el solo, el sol/ de los carnívoros, espera,/ está herido y hambriento,/ tiene sed de carne,/ hambre de agua. (Eduardo Lizalde, El tigre real)

El perro de Jack London me espera en la ventana/ su hocico desmesurado crece bajo la nieve/ y sus colmillos refulgen superando al lobo/ en su destreza suicida y su pecho impecable/ limpio y puro como la nieve;/ el perro es superior al gato/ felino venido menos/ sólo el tigre supera al perro.

IV

En un cementerio/ dos perros se disputan la carroña del amo/ de Satanás/ y sus hocicos se muerden las encías/ sangrando la espuma y los huesos rotos/ se desfiguran en un intento vano y canallesco/ la noche;/ el día llega/ y los dos perros siguen machacándose/ hasta transformarse en jirones de pelo y de carne.

La antología del perro rabioso

01- Avalanch - Aún Respiro
02- Ars Amandi - Un Lugar
03- Hielo Negro- El Lobo Estepario
04- Dogma - Instinto Asesino
05- De/Vision - A New Dawn
06 -Rage-Insanity
07- Iron Maiden- Where Eagles Dare
08- Paradise Lost- Fallen Children
09 -Julio Sosa- Otario que andás penando
10- Quiet Riot- Metal Health
11- Cuentos Celtas- Monólogo con ron
12 -Extremoduro- So payaso
13- The Darkness- I Believe In A Thing Called Love
14- Vision Divine- Forever voung
15 - Gardenian- Small Electric Space
16- Helloween - I Can
17- Opeth- Isolation Years
18- Astor Piazolla -A don Nicanor Paredes
19- Tierra Santa- Drácula
20- Noir Desir- les persiennes

http://rapidshare.com/files/86872771/La_antolog_a_del_Perro.rar.html

domingo, 20 de enero de 2008

Cómo se destruye un ser humano


Desconoció en los hombres a sus prójimos; su soledad comenzó a agrandarse hasta hacerse insoportable. Veía con envidia a los demás, a esos seres incomprensibles que nada sabían y que ponían todo su espíritu, liberalmente, en mezquinas ocupaciones, que gozaban y sufrían en torno a un Pablo solitario y gigantesco, que respiraba por encima de todas las cabezas un aire enrarecido y puro, que recorría los días requisando y detentado los bienes de los hombres.

(Pablo, Varia Invención, de Juan José Arreola)


Para conocer el mecanismo psicológico de la mujer, hay que tratar a muchas, y no elegir precisamente a las ingenuas para enamorarse, sino a las vivas, las astutas y las desvergonzadas, porque ellas son fuente de enseñanzas para un hombre sin experiencia.

( Aguafuertes porteñas, de Roberto Arlt)


Nadie a otro ama, sino que ama/ lo que de sí hay en él, o es supuesto./Nada te pese que no te amen. Te sienten/ quien eres, y eres extranjero./Procura ser quien eres, te amen o no./Firme contigo, sufrirás avaro/ de penas.

(Odas de Ricardo Reis, de Fernando Pessoa, el fragmento no lo recuerdo porque lo cito de memoria)


Siempre he encontrado a Roberto Arlt un tipo muy encachado, no sólo por su estatura y su pinta de tahúr, sino también porque siempre vivió soltero, además de que fue apostador, putero, borracho, periodista y escribía tan mal, que de lo puro mal escribía bien (basta con leer El juguete rabioso).

Recuerdo una anécdota, que no viene a cuento, pero me ocurrió hace tres años en Valparaíso, donde vivía con una pareja de filósofos y un gay no declarado. Este compadre, que le gustaba ir a visitarme a la pieza, más seguido que lo común, se sentaba en mi cama y comenzábamos muchas charlas sobre lo sagrado y lo profano. Una de esas tarde de coloquio, en la montonera de libros de mi velador, el mentado seño tomó el libro El juguete rabioso, y empezó a decirme algo así como: huuuu, ¿te gusta el juguete rabioso? Con una cara libidinosa que me turbó un poco, turbación que rompí con la siguiente frase: ¡claro! ¡Igual que tú! Y le hice un pato Yánez.

Otra talla me pasó en Argentina, en un hotel de Córdoba, pero esta fue un poco espeluznante. El libro que leía era Formas Breves, de Ricardo Piglia. Uno de los primeros textos del mentado libro, hablaba sobre el cadáver de Arlt, que no lo pudieron sacar de su habitación pues su cuerpo era muy enorme. Bueno, en otro apartado de Formas Breves, Piglia relata cómo él que hace clases en Princeton, viajaba una vez al año a Argentina y se hospedaba en hoteles, donde descubría en los clósets cartas de enamorados, cartas que nunca llegaron a su destino. Entonces yo, temblando, sintiéndome como una puesta en abismo, caminé hacia el closet de mi habitación, libro en mano, y me dije ¿qué pasa si encuentro una carta de enamorados en algún rincón del mueble? Abrí las puertas, con el corazón palpitando… y por suerte no encontré nada. Al otro día, en la mañana, me puse a escribir una carta, de un señor llamado Pedro a una tal Nicole, donde le hablaba del infierno, de la soledad, de la risa, de los amigos, de la valentía, de la esperanza, de nuevo de la soledad, y al final se despedía, como tratando de decir que partía en ese mismo instante a otro país, al más allá, o qué se yo. Me dio mucha risa escribir esa carta falsa, pues antes de irme del lugar, dejé el papel metido en el clóset, y con cara de despreocupado cerré de golpe, y para siempre acaso, mi habitación. Quizás quién habrá abierto aquellos falsos (¿verdaderos?) sentimientos declarados.

Volviendo al tema de la destrucción de un ser humano, siempre que me preguntan cómo puedes destruir a un enemigo, o a alguien que te cae mal, entonces les digo en tono humorístico “¡pues encuéntrale una mujer, lo casas, y en una de esas oficias hasta de cura!” El casamiento es un mal endémico de toda sociedad cristiana y cristianizante, una constatación patética de una pareja que desesperadamente debe demostrar su amor al resto, y con el tiempo se comprueba que el 99,9% de los casados terminan cazados. Hunter and prey. Cazadores cazados. Diana y Acteón. Por eso yo amo la soltería, por eso admiro a hombres como Pessoa o como Arlt, que independientemente de si andaban de chiquillerías o no, eran seres toalmente autónomos, valientes, descarados, que trabajaban por el arte, por la palabra, por la creación.

No faltará quién diga que mi postura es descabellada, o pesimista. Claro, le diría yo, y eso no quita que me gustase tener a una compañera de verdad, pues detrás de una gran mujer hay un idiota, y detrás de un genio el vacío absoluto (Pablo Rumel Espinoza). Por eso es mejor irse de senda con alguien que tenga la suya propia, y que hombro con hombro te acompañe hasta el despeñadero final, o sea, hasta la morte. Creo en la monogamia como doctrina, como posibilidad, y creo además en una compañera de ruta, especie de Quijota y Sancha a la vez, que no sea ni guía ni camino, sencillamente una escudera cuando lo requiera, y una guerrera cuando también lo requiera (esto último no lo digo sin un toque de malicia y de sonrisa perversa en mi cara).

¿Y los infelizmente casados? La gente mal acompañada se idiotiza, se destruye espiritual y físicamente. Proceso lento a veces, o rápido y mortal, léase la biografía de F. Scott Fitzegerald. Más adelante hablaré sobre una señorita (ex polola) que estimo mucho, y sin caer en vulgaridades e infidencias, explicaré cómo fue el deterioro mental, los problemas al hígado, las crisis nerviosas, los ataques de pánico, las apneas del sueño, y no hablo de mí, hablo de los dos, que estábamos pegados como el cáncer, contaminados por metástasis, hasta que…. Queda para otra ocasión.

A lo que voy ahora, es que el embotamiento, la farra de uno mismo, el displacer y la cobardía de no saber y poder dejar a alguien (dejarlo no quiere decir necesariamente abandono, sino que incluso puede contener una promesa de amistad duradera) terminan con el embrutecimiento y las esperanzas póstumas del cambio. Porque así funciona esta máquina, al otro siempre se le encuentran defectos, redundando en una constante batalla por modificar o cambiarlo, a base de mentiras, traiciones, amenazas, sugerencias mal intencionadas, un infantilismo digno de compasión que hacer ver cosas como “estoy seguro que está mejorando” “va a cambiar sus hábitos alimenticios” “se está poniendo más gentil” "me escuchará cuando le hablo" "está madurando rápido" ¡ESO ES UNA MIERDA! La única conversión posible ocurre para uno mismo y no para agradar al otro. Y punto.

Pero al final casi siempre vence la cobardía, y serán pocos los que decidirán ir sin ataduras ni cargando cruces ajenas por la vida. ¿Qué pasaría si la gente leyese más a Schopenhauer, a Montaigne o a Séneca? (Nietzsche de lado por un tiempo, demasiado manoseado) Por nombrar a tres moralistas que siempre vivieron pendientes de las pasiones y las desgracias humanas, y que en cierta manera configuran el corazón de occidente y lo dotan de un espíritu, de un sentido crítico y a la vez práctico, que en oriente o en el mundo pagano nórdico se manifiesta más en símbolos o en enseñanzas orales.

Y acá viene un segundo corolario que quería desprender de esta digresión; la búsqueda desesperada (salvación) de muchas personas de raigambre occidental, en el ocultismo (esotérico) y en enseñanzas orientalistas (budismo, yoga, tai chi) donde tenemos a próceres literarios como Fernando Pessoa, Gabriela Mistral o Juan Emar, los cuales tuvieron tránsitos muy fuertes por ese mundo, pero independiente de si salieron fortalecidos o no de esa experiencia, yo quería citar una frase de Unamuno que siempre me ha quedado dando vueltas en la cabeza desde que la leí:

“Todo es para nosotros libros, lectura; podemos hablar del Libro de la Historia, del Libro de la Naturaleza, del Libro del Universo. Somos bíblicos. Y podemos decir que en el principio fue el Libro. O la Historia. Porque Historia comienza con el libro y no con la palabra, y antes de la Historia del Libro, no había conciencia, no había espejo, no había nada. La prehistoria es la inconciencia, es la nada”

¿Qué es ese nosotros? ¿A qué se refiere con que antes del libro no hay nada? Tiene que ver con un pensamiento preservado en páginas y páginas, desde Grecia, Roma, pasando por la acuñación que realizó la Iglesia Católica con los libros. Estamos hablando de miles de años donde la oralidad pasa a ser materia de retórica o de divertimiento (fábulas, leyendas, mitos, cantos) y el conocimiento queda estancado, por decirlo de alguna manera, concentrándose en las escasas universidades, en las bibliotecas personales y en los monasterios. Con esta distinción no quiero hacer una lectura criminal del pensamiento oriental (si es que se puede llamar así a un conjunto de doctrinas muy variadas y diversas) si no que recalcar el hecho de que esas enseñanzas están fijadas bajo costumbres y lenguas distintas, por mucho que tengan el afán de universalismo, siguen pareciéndonos extrañas o incomprensibles, sencillamente porque han sido trasvasadas, o importadas con muchos siglos de retraso.

Conclusión 1: independiente de todas las filias y amabilidades que compartamos con oriente, no olvidemos que somos hijos de la retórica, de la guerra y de la poesía, las tres lanzas perfectas para lograr una determinación en esta vida, y no una constante impostura que rápidamente nos llevará a extinguirnos, como tristes y pobres malezas enhiestas.

Conclusión 2: y usted anónimo e hipotético lector, ¿a qué le tiene miedo? ¿A quién?¿ Qué hace por usted hoy, ahora?
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viernes, 18 de enero de 2008

LA RELIGIÓN ES EL CORAZÓN DE UN MUNDO SIN CORAZÓN


Quien posee el arte y la ciencia/ tiene también la religión./Pero quien no los posee:/que tenga la religión. (J.W. Goethe)


Es una actitud muy posmoderna (pero antiquísima) negar la existencia de Dios, como si dijéramos tal cosa no existe porque soy un ser completamente autónomo o qué se yo. Una salida más elegante es de corte budista, y es pensar en la inutilidad de reflexionar en un algo que nos sobrepasa, algo que puede o no puede estar. Nietzsche, y sus buenos lectores, entendieron que el Dios muerto era el Dios cristiano, el cual por medio de sus profetas (Jesús el predilecto, o el Hijo, para el catolicismo principalmente) imponía una moral imposible de sobrellevar, un mensaje fraterno farsante o absurdo de cumplir por los fieles, que se fueron multiplicando a través de la historia, hasta oficializarse en la Iglesia Católica Apostólica Romana.

En eso estamos totalmente de acuerdo, en que el proselitismo patea, en que la religión institucionalizada suele ser casi siempre una cagada, y sobre el tema de Dios, yo, desde una posición totalmente desconcertada, nunca he sabido si Dios o dios existe. No podría negarlo ni refutarlo, aunque me entretengo citando a San Agustín, a Spinoza, a Unamuno y también al iluminado P.K. Dick, que siempre es muy chistoso de comentar y parafrasear a la hora de “tomar partido” en los candentes temas teológicos.

¿Por qué a la gente le carga que uno cite? si citar es precioso (Pablo Rumel Espinoza) Pero esa es otra digresión que retomaré en otra ocasión, para que los envidiosos desmemoriados lectores que tengo, la lean con atención.


Un relato religioso

Recuerdo que cierto día, una estudiante gringa de intercambio muy buena moza, se me acercó mientras esperaba sentado no sé qué clase en un pasillo, y me preguntó que qué leía. No recuerdo el libro, pero recuerdo que después me preguntó si yo tenía una religión. Prendiendo un cigarrillo, y sin mirarla le dije: ¡pero claro! Mi religión son las mujeres, la música y la literatura. La simpática se entusiasmó con mi frase y la anotó en un cuadernito que llevaba. Empezamos a hablar de poesía, y yo en ese momento me paré nervioso pues un tufillo con olor a mierda venía de mi cuerpo, y claro, era una cagada de perro sarnoso en mi bototo militar, así es que disimulando le dije que camináramos. Animosa, me comentó que le gustaba a Nicanor Parra y toda la generación beat, con la cual nunca he comulgado mucho, pero sí con el gran mariconazo de Ginsberg, el arquetípico gay, gran ausente (hasta ahora) de nuestra generación de pendejoides electrónicos.

Caminábamos ya por la Avenida Playa Ancha, cuando mi amigo Fernando Losario (a.k.a) Cinturón Negro, salió corriendo detrás de nosotros, y mirando mi lascivia en mis ojos me dijo, ¡qué se la pasen bien! Y me guiñó un ojo, como diciéndome que usara condón. Lo que nunca le pude explicar, y espero que lo lea ahora, era que esa calentura de espíritu la llevaba en mi cara por los temas que discutía con la gringa, y no con el fin de tumbarla desnuda contra el colchón y hacerla morder la almohada, pues no se necesita hablar de poesía o de temas elevados con alguna dama para llevársela a la folladura. Ese trabajo se la dejo a los “verdaderos poetas que escriben para engalanar” y no para establecer un entretenido coloquio bajando y subiendo por las calles, con amigos invisibles y desconocidos viajando en trenes al sur, como diría de forma más poética Teillier.

Paseamos por la avenida Amunátegui, pues ella iba a visitar a su pololo que vivía en Viña, pero que por amables circunstancias no lo hizo y quedamos encadenados conversando, aplazando el encuentro con el susodicho que tuve la fortuna de no conocer, pues por la somera descripción que me dio, quedé convencido de que se trataba de un autómata sin alma, y no de esos hombres raros que llevan un huracán en el corazón, esos artistas con una religión sin nombre que nombra además a todas las cosas del mundo de maneras ingeniosas.

No sé en qué momento me invitó a un café burgués, cosa que no decliné sólo para complacer su amabilidad. Recuerdo sus ojos azules, su mentón norteamericano de factura, su cuerpo pequeñito, pero sobre todo su brillo en el rostro, su deseo por conocer poetas y escritores chilenos, saber que delante de sí tenía a un compadre sencillo que se había formado leyendo poesía, la religión con la cual siempre ha comulgado (es raro hablar de uno en tercera persona, pero sólo lo hago por fines retóricos nada más, como lo solía hacer a la antigua usanza en mi blog http://www.digresivo.blogspot.com/)

Yo también estaba fascinado con ella, pues en un momento, caminado nuevamente por la calle, se puso a recitar, casi aullando como una gringa loca y entusiasmada, el Aullido (Howl) in english, ciertos versos que no puedo recordar, pues me dejé llevar más por la música de su fonética que por las palabras mismas. ¿Qué más decir sobre aquello? Era como celebrar misa en las calles laterales y diagonales, subiendo por un pequeño pasaje que queda justo detrás del detestable y asqueroso reloj de flores. Ahí nos detuvimos, y mirando desde lo alto la mejor cara de Viña (la antigua, la que aún posee esa belleza de antaño, la de calles con nombres alemanes e ingleses y no coordenadas nortes para enfermos mentales) me dijo que amaba a Valparaíso y que ella no se consideraba estadounidense, sino que porteña y neoyorquina.

Me dieron ganas de abrazarla y besarla en ese momento, pero como soy respetuoso, lo hice de pensamiento y le recité de memoria Carta a Huidobro, de Gonzalo Rojas. Ella, mirándome con sus ojos cristalinos a punto de romperse, esbozó una sonrisa honesta y nos prometimos que algún día estaríamos juntos paseando por NY y hablando en inglés, pues considero snobista y de mal gusto hablar inglés en Chile. Así es que ella me hablaba en inglés y yo le respondía en español, para que pudiera perfeccionar con mayor sutileza la lengua castellana y yo la inglesa.

De ella nunca más supe, sólo quedó su nombre, la dirección de su correo, un par de mails enviados que nunca me respondió, y una invitación a un congreso en la Sebastiana sobre el Quijote y sus cuatro siglos. Ella nunca más se manifestó, pero tengo buena memoria y sigo recordándola como si fuera ayer. Además de eso, tengo en mi corazón la mejor religión que pudo haber inventado la humanidad.
¡Música Maestro!

sábado, 12 de enero de 2008

LA FLOR DE LOTO


DE Y PARA LOS VERDADEROS HÉROES DEL SILENCIO

Nunca fue tan breve una despedida
nunca me creí que fuera definitiva
nunca quise tanto a nadie en mi vida
nunca a un ser extraño le llamé mi familia
Nunca tuve fe en mi filosofía
nunca tuve yo ni gurú ni guía
nunca desprecié una causa perdida
nunca negaré que son mis favoritas
Esta es mi flor de loto
y yo era su sombra
esta es mi flor de loto
mi mundo no se aclarará
tanto vagar para no conservar
nunca nada
Nunca una llama permanece encendida
nunca aguanté su calor
nunca más, nunca más
de un día
nunca desprecié ser un alma invadida
hasta que vi frente a mí por quién yo moriría.

Esta es Nuestra flor de loto
y Nosotros éramos su sombra
esta es Nuestra flor de loto
Nuestro mundo no se aclarará
tanto vagar para no conservar
nunca nada
Querrás Tú rectificar
las líneas de mis manos
¿quién esparcirá al azar los posos del café?
¿Y qué decía la bola de cristal (y los dados)
cuando echó a rodar?
Bunbury y compañía.
Los héroez reviven cabronez!!!!!!
DEZDE EZPAÑA, PARA UZD.
Y ahora, para escuchar ;)

martes, 8 de enero de 2008

El lamento del vampiro: Claudio Maldado (02)



Los chilenos somos los nuevos ingleses de Sudamérica


Países griegos y romanos, países nórdicos y alemanes, países chinos y japoneses, países indios y árabes, países del soviet y la venganza, países del infierno, países falsos, países desaparecidos y barridos por la arena, les digo:

Miren a Chile (Raúl Zurita, poema inédito)





Los chilenos somos los ingleses de Sudamérica;
no
somos los potenciales ingleses
para ello
nos falta el coraje de Lautaro
y la elegancia y la hospitalidad
del huaso chileno.
Los peruanos son los más dotados
eso bien lo saben las danesas y las checas
que los convierten en sus chulos
todos vestidos de blanco y en terraza
tomando el sol de un cielo exagerado
y frío.
Los argentinos son los Atenas de la narrativa
(la poesía la han perdido)
españoles e italianos
hicieron del juego digresivo
Un gran poema narrativo.
Y Colombia selva negra
se revienta enculadando el Uzi
se revuelca rizada de pibes
blanca loca es su pobre estado mental;
por allá está el llanero solitario
enfundado y mal dado
como mono vestido de brin.
Venezuela se viste de verde
celebrando una folla en Irán
y un socialismo asesino y corruptor.
Los uruguayos son muy pocos
ganaron el mundial de fútbol
Y nos legaron a esos tres
que ahora usted busca
don R.R;
La trinidad azulada y estelar:
el nuevo canon proclamado
de la literatura del XXI
Horacio Quiroga;
Marosa di Giorgio;
Felisberto Hernández.

domingo, 6 de enero de 2008

La vértebra de la anti-musa: Nathalia Toro (DE NIÑO NO TENGO FOTOS)


Para la niña de la pastilla azul

En algún momento fuimos a los juegos, mi madre me compró un helado de naranja, una banda toca un poco más allá en una especie de escenario, corrí, subí a un caracol azul escalera espiral de fierro, mi mamá me miraba con preocupación, subo, bajo, salto, así unos instantes, vuelvo con mi madre y le pido mis camiones, juego en la tierra con una niña cara pintada con moño sobre su cabeza, luego ella se va en un tren y yo vuelvo al caracol, me siento en su cabeza, me afirmo de sus cachos, mi madre me mira y le pido que me baje, luego deshacemos burbujas con otros niños, corro, río, grito, hasta que comienza a oscurecer. Camino de la mano de mi madre, nos subimos a una micro y nos bajamos más allá, vamos por la vereda y ya está oscuro, en la casa tomo agua y mi mamá me baña, me lee un cuento, me hace dormir.
Despierto en la mañana, no sé si es sueño o recuerdo, de niño no tengo fotos…
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viernes, 4 de enero de 2008

El lamento del vampiro: Claudio Maldado (01)


Presentación de la nueva sección Novela eres tú. Pues bien, hipotéticos lectores, se trata de una columna escrita por ustedes. ¿Cómo hacerlo? A continuación les doy las tres reglas de oro para participar:

Regla 1: Colaborar es gratis. Sólo podrá hacerlo cualquier persona que NO figure en los enlaces de este blog.
Regla 2: Colaborar es caro. Primero debe volarle los sesos a la envidia y limpiar el arma con pudor.
Regla 3: Las dos reglas anteriores quedan invalidadas, si se le da un buen argumento al autor de este blog.

Ahora, a lo nuestro.-

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A los dos lados del camino, la Foresta de Marchenoir hacía de la guerra y del desquicio un canto vasto y reflexivo a la locura. (Claudio Maldado, del libro inédito, el lamento del demonio.)
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Vosotros, todos vosotros, toda esa carne que en la calle se apila, sois para mí, alimento (El Lamento del Vampiro, Leopoldo María Panero.)
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Cuando sonríe deja entrever dos afilados dientes de vampiro. No es un hombre afortunado en lo físico, pero él siempre ha tratado de compensar su monstruosidad con una constante exhibición de buenas maneras y con su infinita paciencia y bondad. (El vampiro enamorado, E. Vila-Matas.)
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Me despacharon del Círculo de los Escritores Demoniacos Circuncisos (CED, de ahora en adelante), sólo por renegar de ciertas actitudes groseramente hebraicas representadas en textos borgeanos, shakesperianos y otros que también pasan bajo el influjo del mariconazo de Fajin (Oliveria Twist).

Y me han lanzado a este horroroso sitio eriazo, donde no me queda más que reconstruir mis ropajes y contar historias de lo que fue mi estancia en el mentado Círculo y también los avatares en esta nueva cancha, aventuras que cuentan ya con unos considerables treinta años.

Producto de la poca costumbre de estar entre tanta carne (los CED sólo cierran filas cuando alguna genialidad les irrita), yo, el Demonio de Circunciso, hace poco más de un tiempo he tenido un fallo en los impulsos de mi corazón, fallo en los impulsos de mi corazón, cosa mala que me tuvo navegando en los más profundos vericuetos de la imaginación: durante la catarsis del “me voy o me quedo” soñé con haitianos macumberos que me lanzaban bocanadas gigantescas de sus pitos de mota en plena cara (mi espejo cubierto de estrellitas que desintegrando todo el material visto por un sueño intraterrestre); soñé que caminaba en bolas protegido por una caja de Drive o de Omo gigante.

También soñé lo que siempre quiero olvidar: los motivos del despojo del Círculo. Soñé corriendo por unos campos de concentración selenitas, donde de preso pasaba a carcelero, de alambrada mutaba a una letrina, de esperanza deslizábame a la locura.

Hoy trato de volver a tejer los hilos de mi corazón, y no he perdido la escasa memoria, a pesar de cohabitar en una tierra donde el olvido es la puta de un humor aún no habitado en la historias. Vivo en una casa de madera, tomo pentotal (Tiopentato de Sodio) e intento sumergirme en el parnaso de la contemplación activa.

Tomando una daga, me escribo en mis espaldas, con la carne viva de furia: "Esto lo puede sanar, esto lo puede escribir, esto lo puede leer, esto lo puede asentar en la espesura del gran bosque de la letra imaginada".

Sangro.

lunes, 31 de diciembre de 2007

ALUCINACIONES.TXT (PARTE II)


(Se celebraba el año nuevo, en algún punto del Chile relatado por Blade Brunner. Por supuesto, no todos estaban invitados a la fiesta.)


Segunda parte

Anticuerpos, de Sergio Amira, relata la historia de un agente del servicio secreto chileno, un verdadero ángel de la muerte, que fusionado con la ciudad, como si él fuera un ente panóptico que vigila y que castiga el mal, se dedica a recorrer las calles de Santiago para eliminar a los virus que la infectan, personas que por algún motivo desconocido enferman y contaminan a la ciudad devenida en cuerpo orgánico. El tiempo narrativo es isocrónico, es decir, oscila como un péndulo entre el origen del agente secreto y la caza de un joven patógeno. Más por el riesgo y la estructura del relato, que por lo anecdótico, es que podríamos afirmar que está entre los cuentos más sólidos de la antología.

Puente sobre fuego turbulento, de Toncy Dunlop. La misma autora afirma en su reseña su filiación con Faulkner (y en el mismo cuento una mención a Woolf) por lo cual podemos entender la forma peculiar de puntuación en el cuento, y sobre todo las constantes apariciones de corrientes de la conciencia, hacen de esta pieza el relato más arriesgado y experimental de la antología. Sin embargo, ocurre que adentro del mismo, con todas las oscilaciones y el drama que se nos está relatando (el de una chica que tiene relaciones con un hombre mayor) deja un sabor áspero y seco en los ojos tras su lectura. En este cuento no hay belleza, no hay poesía, y el manejo de los diálogos, de clara intención coloquial, se reducen a un lenguaje soez y plano, casi al nivel de una conversación por msn. Con esto no quiero invalidar el uso del neologismo y del lenguaje informal en la literatura, pues en ese caso tenemos joyas de la literatura, como Las aventuras de el Salusticio y el Trabuco, de Alfonso Alcalde, o más actual, La Trilogía sucia de la Habana, de Pedro Juan Gutiérrez. En fin, estaría abordando otro tema, pero en síntesis, sin contar el esperpento de Costamagna, el cuento es el más malo de la antología.

Esferas de Carey, de Luis Saavedra, tras leerlo, no pude no recordar el célebre cuento de Mauricio Wacquez, Excesos, que empieza así: Antes, ayer, yo amaba a Irene. Hasta ayer en que ella se fue, yo la amaba locamente. Y el cuento de Saavedra: Antoniette lleva un vestido largo y negro de encajes. Obviamente, no está de más decirlo, no estoy acusando ningún plagio (Paulina Wendt style), sino que aludo una suerte de diálogo que se da en ambos textos. En el cuento de Saavedra, muy onírico, lleno de paisajes e imágenes que rozan lo surreal, hay una búsqueda por una mujer esquiva, que parece estar en alguna presencia, en algún trozo de un cristal o de una esfera, y en el cuento de Wacquez, se da la recuperación imposible de la mujer, que deviene en un conmovedor travestismo (o cross-dreassing). En el caso de Esferas de Carey, la concreción de esa mujer, se volatiliza en un sueño. No comentaré más, pues se trata de un cuento que hay que leer, tratando de dejar de lado (si es que se puede) el componente racional y lógico de la lectura.

Por la tarde los niños se aburren, de Armando Rosselot, juega con la experiencia que todos (todo infante) hemos vivido cuando ingresamos al jardín, a la sala cuna o al kinder. Una historia que tiene la apariencia de ser tierna e inocente, comienza a rarificarse, pues algún orden aparente, como las cuidadoras, los niños que acompañan a la niñita recién llegada, la madre de la niñita, parecen estar metamorfoseados, por algo que puede o no puede ser siniestro. Escrito a la manera de los cuentos clásicos de ciencia-ficción (pensemos en Bradbury, en Arthur C. Clarke, en Dneprov) la epifanía, la revelación de lo oculto aparece en las últimas páginas del relato. En síntesis, un cuento poco arriesgado en lo formal, pero que sin embargo se sustenta en la pura trama, en lo relatado, como para hacerlo uno de los cuentos inolvidables de la antología.

Un Mustang P-5 1d en escala 1/72, de Tito Matamala, relata en tono paródico una persecución política en contra de los modelistas (realizadores de maquetas y miniaturas), los cuales de la noche a la mañana son considerados enemigos del Estado, y por obligación expresa deben destruir todos sus trabajos. Una historia de lo absurdo, con muchos toques humorísticos, que emparienta este relato con el Monterroso más oscuro y pesimista (Mr. Taylor, La honda de David, etc.). En el fondo es el gran respiro de la sordidez y los pasajes oscuros que abundan en la antología. Ya Borges lo decía, los mejores escritos son los que mezclan lo patético con lo humorístico.

El prisionero, de Alberto Rojas, actualiza una vieja historia chilena, de un teniente de la aviación, que por allá en 1914 salió en su máquina, y diciendo voy y vuelvo… En fin. No quisiera arruinar la sorpresa del relato, escrito con una prosa fluida y repleto de diálogos precisos, milimétricos, que hacen recordar los antiguos cuentos militares al estilo de Olegario Lazo. Sólo léanlo, y mejor aún si lo hacen viajando en avión.

Glykabiil, de Sergio Meier, me duele comentarlo. Me duele, básicamente porque tiene una prosa colorida, llena de imágenes en cada frase, preciosista, barroca. Por otra parte, tiene un gran dominio de autores, filósofos y científicos, que lo hacen un verdadero campo magnético, un sol para los escritores actuales. El problema es que sus relatos son huecos, como de escenografía de teatro. Me explico. Ya leyendo la Segunda enciclopedia de Tlön (endilgada como la primera novela steampunk chilena), uno puede notar cierto vértigo, cierto juego de ideas como los mundos virtuales, las proyecciones holográficas, el revisionismo, los mundos paralelos, pero todo esto, arrojado en un saco y pasado por batidora. Su prosa es preciosa, pero su construcción narrativa es desastrosa. Un escritor que perfectamente pudo haber estado en esta antología, y que puede tener algún parangón con Meier, es Antonio Gil (Las playas del otro mundo es una novela avant le lettre de la ciencia-ficción, pero de explayarme me desviaría del tema), ambos de prosa afinada y poética, casi podríamos decir de literatura cuántica, por la capacidad de generar el vértigo y la ilusión de la simultaneidad, rompiendo (falsamente) la cárcel de lo lineal, de la trayectoria. Sin embargo, Gil va dejando pistas, y Meier ninguna. En conclusión, saliendo de lo literario, yo ya le diría a Sergio si me lo encuentro en la calle: señor, usted debería guiarnos con un poco más de coherencia por sus textos, pues de lo contrario se corre el peligro de caer en el espantoso mar de lo ilegible, y eso conlleva a que cerremos irremediablemente de golpe la tapa de sus libros. Joyce es Joyce, evidentemente.

El barco panteonero, de Oscar Barrientos, recupera la tradición y el folclore del mito de los barcos fantasmas (en la línea del Caleuche) para entregarnos un cuento mediano, breve, con un final más o menos predecible, cosa nada de negativa, pues ya en las primeras líneas se deja respirar la sombría y tétrica aparición espectral de ese algo, que termina mutando en maravillosa extrañeza. Es de los cuentos que importa menos el desenlace que el tránsito, ese dejarse pasear por algo que vagamente des/conocemos.

Señuelo, de Soledad Véliz, debería estar dentro de la mini-antología que todo lector hace cuando lee una antología. De diez o veinte cuentos, siempre el lector preservará en la memoria cuatro o cinco relatos, o todos, en el caso de que sea Funes el memorioso. El relato podríamos adjetivarlo, no sin vana pretensión, de “cuento de hadas citadino” pero contaminado por la podredumbre de un callejón, los recuerdos falsos y un dispositivo militar que encarna a una anciana. El núcleo central, el disparador primordial del relato, se puede resumir en el siguiente problema: el Estado da a elegir a los ancianos, improductivos e inútiles para la sociedad, entre dos alternativas, la de morir indignamente en un asilo indecoroso, o la de vivir indignamente como base de datos, es decir, el cerebro utilizado para acceder a las vivencias y al conocimiento de la persona. Este dilema ético es el que se plantea la protagonista, una anciana, que decide finalmente no optar por ninguna alternativa por lo cual es expulsada de su casa. Obviamente el cuento no deviene en moralina, ni siquiera en una digresión inútil sobre la vida y la muerte, he ahí su virtud. Un cuento que parte como problema ético y termina en ensoñación, y a la vez un cuento que empieza como cuento de terror y termina como cuento de hadas. Entre esos espacios, hay una gama de colores y tonalidades.

Los que no vuelven, de Gabriel Mérida, narra, muy a la manera de los cuentos marítimos (Conrad, Stevenson, Kipling) pero de manera concentrada, menos dispersa y más fragmentaria, la melancólica historia de hombres que van navegando por un mundo que parece estar rodeado de agua (water World), y bajo ese mar un Chile enterrado, al cual se puede acceder buceando y recorrer sus calles. El cuento es reposado, con poca acción, acaso imitando la quietud de un mar calmo, que ya no es bravío, sino sobrecogedor. Un amor perdido, un barco que no se sabe muy bien quiénes lo habitan, un joven que contempla naves voladoras, hacen de este cuento un amable hermano menor de Las tres coronas del marinero, glorioso film de Raúl Ruiz.

Y para finalizar, el cuento más conmovedor de toda la antología, El Juego, de Marcelo López, que trata sobre una escuela abandonada, en medio de un Chile imposible de identificar en el tiempo, en la cual comienza a ocurrir un hecho paradójico: todo niño abandona la niñez para entrar a la adultez, pero en este caso, literalmente, los adultos están abandonando a los niños, arrojándolos a su suerte. ¿Lo hacen por obligación? ¿Alguna fuerza los traiciona y los empuja al abandono? Son las interrogantes que se barajan durante la lectura, texto que además resalta por su pureza y su hábil manejo del lenguaje, sencillo y preciso, como lo haría un Kafka. ¿El final del cuento? Abisma, hace crujir por dentro, sensibiliza de manera acorde con la pieza maestra, evitando la siempre molesta canalla sentimental.



Nota final: Agradezco la amabilidad de Alieníndigena (a.k.a.) Gabriel Mérida, por regalarme el libro a cambio de un par de cervezas que aún le debo. Yo, que pensaba que como último día del 2007 iba a cerrar mi blog con una digresión ombliguista sobre mis penurias y humillaciones y fracasos, termina de manera más sobria y afable, comentando una antología llena de cabros (y no tan cabros) talentosos o potencialmente talentosos. Si algún aludido se sintió ofendido en su honra por alguno de mis comentarios, no le pido disculpas porque todas mis apreciaciones fueron honestas. Aprovecho de avisar que este blog, conjeturalmente abierto hasta marzo de 2008, está totalmente disponible para que cualquier autor o editorial me envíe su obra, para yo, como manera de retribución, se la comente. Eso es todo, me quito el sombrero galvanizado con una reverencia hacia la nada, y aprovecho de avisarles que bajen hallucinations.mp3 (¡es gratis!). Aprovechen de bailar con su robot esta noche, y en su defecto, puedan beber mucho aceite para tuercas. ¡Salud! y ¡Feliz 2008!

domingo, 30 de diciembre de 2007

DJ RIVAS-LUCIFER PRESENTA



HALLUCINATIONS.MP3


Para que este fin de año bailes con tu robot y con todos tus lindos amiguitos.

Set list

01 - Aviador Dro- La única solución es la venganza
02 - E Nomine- E Nomine
03 - Zeraphine- I Never Want To Be Like You
04 - DeVision - Subtronic
05 - Fangoria- En otro mundo
06 - Kanatran - Nueva sangre
07- Aviador Dro- La zona Fantasma
08 - Dope Stars Inc. - infection13
09 - Illuminate- Der Sturm Fuhrt Durchs Tal
10 - Deine Lakaien - Supermarket (My Angel)
11 - Der Verfall - Der Verfall
12 - She Wants Revenge- I don't want to fall in love
13 - Black Heaven- Gebete an Gott
14 - Blutengel - Verdammnis
15 - Robotiko Rejekto- Rejekto
16 - ESC- The Robots
17- 65 Days of Static- Radio Protector

Descargar:

Parte 1

Parte 2