sábado, 1 de marzo de 2008

2012 (Primer Fragmento).

La anciana / se suelta el pelo / con las piernas cayendo al borde. / Los tablones mojados / podrían ser la casa espontánea / de un vagabundo, / sus dos piernas los brazos cansados / de un hombre sucio y sincero / que no ha encontrado otro lugar para tirarse. / La polera blanca la almohada. / Los bluejeans hasta los tobillos: / el pelo / del vagabundo imaginario. / Pero no hay vagabundo, / sólo está la anciana, / el muelle, / y yo, que soy más bien joven. / Yo, que la miro. / Que la miro desde la playa. / Desde la arena. / Es una mañana de verano, / ninguno de los dos todavía escucha / bocinazos o pisadas / o risas de niños, / acompañados de sus padres, / todos turistas / como nosotros, / pero tampoco son como nosotros, / tampoco nadie es como nadie. / Cuando me fui de casa, eso fue lo que le dije / a papá: Nadie aquí / se parece, todos estamos / desconectados, afuera / de la posibilidad. No me creyó. / Pensó que sólo estaba furioso / por tonterías de adolescente, por / alguna rebeldía incomprensible; algo así / era, pero tampoco. / El viaje en bus fue escuchar el pendraiv / con suma calma, como si / las ventanas, más que mostrarme el paisaje, / fueran el avance desobligado, / sin compromiso, / de un tiempo lejos pero a la vista, / de un tiempo fraudulento y arrepentido / de habernos hecho daño. / Encendí un cigarro al bajar. / Compré un anillo en la feria. / Cuando llegué al muelle iba enajenado / pensando en mi padre, en / sus palabras apuntando / con dolor y claridad a lo / inevitable de estar vivo y al acecho del azar. Pero entonces ella. / Sus piernas colgando del muelle. / Amanecer solitario / frente a la última jipi / del sueño insomne que era / la vida, entonces.

viernes, 29 de febrero de 2008

Varación de una misma pelea

Los miedos se enfrentan sin miedos. El miedo Total, el que se traga los miedos de la gente debe soltarse. Abandonar su armadura. El cero abosluto, la negación total del miedo se enfrenta sin ropa, como una espada desenvainada. El que nunca nadie tuvo nada, pero si cargó toda su vida con una vida llena de esperanzas. El 10 total y el cero absoluto se sacrifican en un combate. Y una nueva belleza nace-


Esa es la bandera de lucha.

Eso es el santo Grial.-

Había una vez


Dos magos medios raros. Uno no era parte de nada, medio chino y verdoso. El otro era un mago intelectual, lleno de egos que no sabía destruir. Entonces un ángel verde lo hechó a pelear contra un diablo suicida de color azul. Uno tenía el don de tener miedo y el otro de coleccionar miedos. Uno era una torre indestructible y el otro una torre de luz, un charco de agua, el Hijo del Capitán Trueno.-





¿Qué pasó?

domingo, 24 de febrero de 2008

Volver

Volver a Juan Emar, a los huasos, a las machis, a la medicina mapuche, a Ercilla, a Pedro de Oña, a las calles coloniales, a tomar vino tinto, a tomar cerveza, a vestirse de manera elegante, a recitar de memoria, a cantar payas, a batirse a duelos en las playas por hermosas doncellas de clase alta, a tomar mate, a viajar a Mendoza, a elevar plegarias por los hermanos argentinos, a enseñarles a ellos a Raúl Ruiz, a lanzar las cartas de Alejandro, a pedir a nuestros antepasados, a la monogamia para los católicos, a la poligamia para los mapuche, al sol, al mar, al verde, a la esperanza, a comer naranjas, a comer sandías en Paine, a tragar paltas de Quillota, a la pesca, a la sencillez, al reloj, a la mesa, a las botellas verdes de vino tinto, a comer uvas, a pelear hasta la muerte, a las peleas de gallos, al toreo, a las peleas a la chilena, a comer empanadas todo el año, a olvidarse de las comidas chatarras, a comer pantrucas, sopaipillas, cazuela de pollo, olvidarse de la carne roja y sólo exprimir las tetitas de las vacas, que es como exprimir las tetitas de nuestras enamoradas, a dejar los cuchillos y agarranos a palos como cuando éramos cabros chicos, a comernos el pico (de la gallina), a sacarnos la cresta trabajando, a recuperar la tradición, a escuchar a Violeta Parra a volver a Víctor Jara, a potenciar a Sinergia y las bandas emergentes rockeras, a memorizar completa la Cantata de Santa María, a fabricar un barrio chino con súper karatekas, a comer comida peruana con ídolos incas y muchachas morenas y valientes como el sol, a acoger al alemán que se va quedando sin espíritu, a hermosear al puerto francés del amor de Valparaíso, a hablar como el huaso elegante del campo chileno, comiéndonos las s, forzando las z, suavizando las c, y recalcando las q. Y si una galla preciosa se pone porfiá, darle con una fusta y luego besarle las posaderas con el color que ellas mismas elijan.

VOLVER A LA RAÍZ.-


FIN DE LA TRANSMISIÓN

sábado, 23 de febrero de 2008

FRANCISCO DE PIZARRA


El guatón budista aún es demasiado tímido y mamón, me dijo el valiente cazador chino. Entonces ¿quién capitará la nave? ¿será nuestra nave una nave fantasma? No sé, dijo de Pizarra, pero ahora saldremos un tiempo del mar y haremos una máquina terrestre para salvar a los aborígenes guerreros. Muy bien, entonces una angelita de pies delicados me tomó de sus alas y me llevó a pasear a la luna por una temporada.

Golpe a la baraja (golpe a la baraja)


BANDOS MARINEROS



El loco Rumel, y Bram el mago, expulsaron a todos los capitanes de la nave, pues en vez de rebajarlos a marineros, prefirieron lanzarlos por la borda, como cobardes y tímidos desoñadores. Algunos fueron por valentía, otros fueron por avaricia, otra fue por ineptitud, otro fue por saco de huevas, y así todas las cartas se barajaron, pues ambos; díscipulo y mago, buscan fundar una verdadera Blade Brunner street.

Hay un capitán gordito que deberá decidir mañana si quiere tomar el rumbo de esta nave. Una mujer preciosa será su copilota. No podemos ver el futuro, pero habilitamos todas las redes y conexiones del presente.


FIN DE LA TRANSMISIÓN

viernes, 22 de febrero de 2008

Poema robot

A mis queridos amigos Maori Chrono Pérez y Sergio "almirante" Amira

Me gustan los androides, los robots, los laboratorios, las naves espaciales, los cientificos locos, las cintas de recuerdos, los rocket chocolaters, los piratas espaciales, los ráyos lásers, las cámaras de hibernación, las cápsulas de tiempo, los hangares, las cápsulas de tiempo, los hangares, las computadoras, los satélites, los trajes de astronauta, las vitaminas, las constelaciones, los alienígenas, las máquinas del tiempo y las cabinas de mando.-

jueves, 14 de febrero de 2008

Una casa para siempre

Nosotros no éramos de esa especie de cónyuges que se aburren profundamente o se insultan sin cesar, nosotros no éramos de esa especie, habíamos establecido un pacto tácito de no agresión y nos la pasábamos muy bien comentando jocosamente, todas las mañanas al despertar, los sucesos que habíamos vivido juntos el día anterior y que reflejaban la estupidez humana, la imbecilidad de los otros, nunca la nuestra que, por ese acuerdo tácito, se hallaba a salvo de nuestras viperinas voces. (...) Estar casados es comentar a dúo el mundo. (Enrique Vila-Matas, Una casa para siempre)

viernes, 1 de febrero de 2008

Nunca fue tan breve una despedida

En silencio, mirando a la pared, estaba Pablo Rumel Espinoza, con el traje del bufón en los bolsillos y la corona rota en su mano derecha. No lloraba, pero estaba ausente, triste, como navegando por los mares infinitos de la saudade. De las sombras, un pequeño crujir delató la presencia de alguien. La noche declinaba y en un par de horas más amanecería.

¿Quién está ahí? Dijo Rumel, apuntando con su chipote chillón, pues tenía una lucecita para la oscuridad. Soy yo, amigo, se escuchó una voz conocida, desde hace muchos años. ¿Quién es ese yo? Pregunto Rumel, mientras se masajeaba con las manos el cuello adolorido y rígido.

Soy yo, amigo. Y un hombre vestido con un traje estrafalario y la cara pintada salió a su encuentro. ¡El señor Francisco de Torres! ¿Pero qué hace por acá?

Vengo a conversar con usted. Así es que siéntese, sólo cállese porque tengo muchas cosas que decirle:

“Ya debe terminar con esta farsa, o se va hacer incomprensible ¡scht! Silencio. Yo hablo acá. Bueno, ahora tendrá que viajar y abandonar su nave blade brunner y dejarla en buenas manos. Esta lucha fraticida, que usted ¡sí usted! Ofreció, es un insulto a la dignidad. Ahora debe escoger de los siete, a los que piense que son idóneos para conducir la nave. Podrán ser los siete, o puede que sólo sea uno el indicado. Debe tener en cuenta que para estos menesteres, lo esencial es tener a alguien aguerrido, pero humilde. Disciplinado, pero irresponsable. Con experiencia en la vida, pero también con experiencia libresca. ¿No cree usted que la Princesa Collage no es apta para esto? Ella es una ácrata, no cree en nada, y menos creerá en un colectivo. Dejémosla con su triste desvarío, quizás algún día despierte de su ensueño infantil y se dé cuenta que la realidad es más compleja que su metro cuadro. Ahí estaremos para brindar con ella. Por otra parte tenemos al señor Súper Mosca, pero él es muy bueno para la bebida, las mujeres y el hueveo en general. Creo que hasta sería más cuidadoso con su muñeca inflable que con su pequeña fragata, amigo mío. Súper Mosca, Como no tiene otra responsabilidad que cuidarse a sí mismo, aún está muy chico como para emprender este viaje.

Discúlpeme interrumpirlo, señor, dijo Rumel, pero ¿ me está insinuando que Losario, Moyano, Galdós y Gammarra son los más ideales para esta situación?

No sé, compadre. Eso usted lo verá antes de partir. Ahora yo, le regalo con todo mi cariño un poema, para que lo guarde y lo tenga clavado en su pecho, como si se tratase de una rosa bienintencionada. Ponga atención, que se lo voy a declamar primero:

El toro por las astas

Esta es la semilla.

Puede ser, dirá alguno/ Que aún no he tomado al toro por las astas./ Puede ser que el minuto, mi minuto/ Aún no se atreve a suceder./ Tal vez, el río de Heráclito / No ha querido tocar mis pies/ No ha querido/ Reírse en mi cara.

Lo cierto es que la barca/ Que me conduce hacia esa orilla/ Que puede ser la vida o el tormento/ Ha dejado de ser la palabra./ Lo importante es no vivir en ella, / Quemarla, sucumbir, zozobrar.

Trastabillo a cada instante/ Bajo la capa gruesa del lenguaje/ Me supera, inunda

Me han disfrazado de institución/ De pellejo docente academicista./ ¡No puede decir esto, señor/ Qué va contra las reglas!

Me han vestido de sacerdote/ De bufón y proxeneta/ Me han quemado las ideas,/ Me han violado el corazón.

Alguna vez anoté:/ Sólo bebo lo necesario / Para escribir un verso./ Hoy aseguro que ese verso/ Ha dejado de beber y ha comenzado/ A vivir.

El toro imprudente de la literatura/ Impetuoso, galopante/ Mira el rojo furioso de la inercia/ Del aquel que no sabe qué decir, /qué mentir, o aseverar.

La palabra se encuentra, como dice Pablo,/ Agusanada, caduca. / Más, con ingenuo optimismo digo/ Que siempre queda algo que masticar/ Aunque el hedor de la rima apeste/ Pese a la putrefacción del los sentidos.

Dolorosa verdad / No he tomado al toro por las astas/ ¡No he tomado al toro por las astas!

Pero pronto, lo tomaré por la cola,/ Por las bolas, por las ancas/ Y lo sacudiré hasta que se seque/ El lenguaje, (si es que existe) / Tomará alguna forma/ En mi lengua bífida y acallada.


¡Bravo señor bravo! Exclamó Rumel. Al fin tengo a una persona que me entiende y que me aconseja de verdad.

No sea ridículo, gritó de Torres, todos lo entienden y lo aconsejan, pero de distinta manera. Yo sólo coincidí con su actual estado de ánimo, pero así como yo pude hacerlo, cualquiera puede hacerlo, y todos podemos hacerlo con todo el mundo. Los consejos, se entiende, no sea pasado de la punta señor Rumel. Vamos ahora a tomarnos una cerveza y a comernos una longaniza de Chillán, de las que le gustan a Ud… de postre una sandía ¿qué le parece? ¡Bah! Pero si ya está amaneciendo, pero qué va, vamos a hacer resacosix en la barra. ¡Salud!

Y corriendo y saltando como locos se alejaron de la nave... ¿quién podrá decirnos si este par de locos volverá algún día a mí? Al menos ellos tienen el impulso para volver, y con eso ahora nos baste a todos. Un hasta luego pues, señor de Torres y señor Rumel. El redactor fantasma de esta barca espera a otros marineros, para que ojalá con coraje e imaginación, sepan conducirme por tormentosas y turbulentas aguas.
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